La Nueva Familia de KikiA continuación les hago conocer el caso de Kiki una cachorrita de la Fundación que fue adoptada por la Fmilia de la Sra. Helen, ella esta muy bien cuidada y en buenas manos. Agradecemos a la Fmilia. de la Sra. Helen que le hayan brindado un hogar a Kiki.
Asi como Kiki les iremos presentando mas perritos del refugio en sus nuevos hogares. Estimada Anna,
La adopción se dio más o menos los cinco primeros días del mes de Abril, y según el doctor no tenía más de un mes de nacida. Siempre he vivido con perros, desde que nací hasta cuando nació mi hijo, pero debido a que me tuve que cambiar y la dueña de la casa donde arrendaba no aceptaba animales tuve que dejar a Mickie, un french donde mi mamá. Paso un año y me cambie a otro departamento con patio donde si me aceptaban a Mickie, pero mi mamá se había acostumbrado a él, además Mickie dormía en mi cama y eso no le gustaba a mi esposo Edgar. Compre un perrito en la calle al cual le puse de nombre Peluche y le compre todo; desde la cama hasta los juguetes y biberones, pero murió. El doctor me dijo que no era mi culpa y que el cachorro ya había llegado enfermo y que por más que lucho no se pudo hacer nada más. A las dos semanas mi hijo me preguntaba mucho que donde estaba Peluche y le dije que Peluche había enviado a su hermano por que el tenía que ir donde Dios para cuidarlo, lo malo era que no tenía ni idea de donde conseguir otra mascota, por lo que le pregunte a Annita si me podía mostrar fotos de animales en adopción. Kiki no estaba en ninguna foto y cuando llegue al refugio, vi tantos animalitos hermosos y la persona con la que hable, me indico que me apartaba un perrito amarillo con unos ojos hermosos. Lo único que recuerdo es que el señor me mostró como tres cachorros y solo vi el color amarillo; la agarre y me fui a la casa. Kiki llego muy delicada y se enfermo por lo que estuvo todo un mes en la clínica y cuando salió ya fuera de todo peligro la llevamos a la casa y con los cuidados de mi familia (mí mamá y mis tías) es ahora una perrita totalmente sana y muy querida. No me arrepiento de haber ido al refugio y de cada centavo que invertir por su recuperación, puesto que ahora la recompensa la veo reflejada en cada momento que mi hijo juega y ella corre tras de él; o, cuando me pide que la suba a la cama para acostarse a mi lado cuando se va Edgar al trabajo.
Espero no haberla aburrido con tanto detalle.
Saludos cordiales,
Helen



